de la cabeza a la red

lunes, septiembre 20, 2004

Diccionario de prejuicios (Gustave Flaubert)

Hace poco encontré, hojeando (sí,con h) un cuadernito, unas notas que tomé del Diccionario de prejuicios de Flaubert. En el momento en que las apunté me resultaron graciosas, ahora me resultan, cuando menos, esclarecedoras:
ARTE: Conduce al hospital. Para qué sirve, puesto que se le sustituye por la mecánica que funciona mejor y más rápido. Bellas artes, artes industriales.
ARTISTAS: son todos unos farsantes. Elogiar su desinterés (anticuado). Asombrarse de que van vestidos como todo el mundo (anticuado). Ganan montones de dinero, pero los tiran por la ventana. Se les invita con frecuencia a cenar en restaurantes. La mujer artista no puede ser más que una pendona. No se puede llamar a lo que hacen trabajar.


A pesar de haberlo leído muchas veces, aún no soy capaz de explicar cómo se me queda el cuerpo después de tratar de interiorizar el mensaje.

martes, septiembre 14, 2004

De mayor

De mayor quiero ser...mujer florero. No, no es cierto, simplemente es la primera frase que me ha venido a la cabeza. Y es que últimamente llevo unos días charlando con distintos amigos acerca del futuro y precísamente (por suerte) todos coincidíamos en nuestra opinión. Y digo todos, no porque todos deseemos el mismo futuro laboral para nuestras vidas sino porque todos apuntamos que nuestro futuro laboral no va a ser nuestra vida. Me explico.
Cuando sea mayor me gustaría escribir guiones y dirigir películas, pero, por encima y antes de todo, me gustaría ser una buena persona o, al menos, alguien coherente con mis ideas.
En mi humilde opinión, aquello que caracteriza al ser humano es aquello que es intrínsecamente propio del ser humano: su racionalidad, su emotividad, su modo de vivir en sociedad etc...Por lo tanto creo que para ser feliz (que es el objetivo último de todo ser humano por mucho que algunos se empeñen en negarlo) sólo es necesario algo tan sencillo, pero a la vez tan difícil como es potenciar aquellas cualidades que ya forman parte del ser humano. Por supuesto que no soy estúpida y si algún día tengo la oportunidad de trabajar en lo que me gusta la voy a aceptar porque también hay que ser conscientes de que la realización personal parece más cercana si la persona trabaja en aquello que le gusta y con lo que desarrolla sus cualidades porque el trabajo absorbe tantas horas de nuestro tiempo que casi no nos deja tiempo para las aficiones, pero ¿de verdad creéis que el trabajo es lo esencial?
Yo, (afortunadamente) todavía no lo creo.

lunes, septiembre 06, 2004

Inauguración

Nunca antes me había planteado cómo la posteridad digital puede influir en mi vida. Este soporte permite que de aquí a diez años pueda comprobar que, cuando aún no había entrado en la veintena, escribía sobre cosas que le parecerán absurdas a esa mujer de 29 años en la que me habré convertido. Quizá en veinte años lo puedan leer mis hijos (si es que acaso los tengo) y se den cuenta de cómo la sociedad de "aquella época" nos hacía escribir sobre acontecimientos que para ellos no supondrán más que dos párrafos en sus libros de historia. Incluso dentro de cuarenta años, mis nietos (si es que la descendencia continúa) podrán descubrir que su abuela no siempre fue esa anciana a la que ellos conocen, sino que también tuvo juventud y madurez.
Me atrevo a ir más allá: al mismo tiempo que mis familiares y amigos entran en este blog, cualquiera puede hacerlo cuando quiera y desde donde quiera.
Qué vértigo ¿no?
 
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