de la cabeza a la red

lunes, enero 24, 2005

Teatro

Al pensar en el título "teatro" para mi próximo post no sabía la que se me venía encima: he pasado unos días con mil referencias, recuerdos, experiencias... relacionadas con este género vagando por mi cabecita.
Por enumerar sólo algunas, de forma un poco caótica:
1- Shakespeare dijo que lloramos al nacer porque venimos a este teatro de dementes.
2-La Lupe canta continuamente y sólo para mí esa frase que dice "perdona que no te crea, me parece que es teatro".
3- Agustín González muere. En las imágenes que sirven de esquela audiovisual aparece diciendo: "la vida es un gran monólogo".
4- El jueves pasado me invitaron a ver Ligazón y La rosa de papel (ambas de Valle Inclán) al Círculo de Bellas Artes. Llevaba sin ir al teatro desde octubre y ya lo echaba de menos.

Es increíble lo que ha podido condicionar mi realidad le hecho de llevar pensando unos días en teatro...

De pequeña quise ser arquitecta, periodista, abogada, médica, enfermera, misionera, pianista, jugadora de pressing-catch (sí, ya sé que esto último no dice mucho en mi favor, pero es cierto, yo quería ser jugadora de pressing-catch...), gimnasta de rítmica, patinadora, científica...
Pero el punto y aparte llegó el día en que quise ser actriz: era la única profesión que me permitía trabajar de todas las que había querido ser anteriormente, quizá porque, en definitiva, yo no quería ser abogada sino Ally McBeal (en sus buenos tiempos, que luego se convirtió en una petarda neurótica), yo no quería ser cocinera sino Mónica (en Friends), yo no quería ser periodista sino Ana (de Periodistas), yo no quería ser pianista quería ser Ada en El piano y sí, quería ser jugadora de pressing-catch porque ellos (los luchadores) no se pegaban de verdad, lo único que hacían era actuar.
Luego descubrí: 1) que la interpretación no es, hasta el día de hoy, uno de mis dones 2) que, sin necesidad de actuar, uno puede llegar a darle tantas vueltas a su vida que más de un actor se moriría por interpretar una versión teatral-cinematográfica-televisiva de la biografía de cada uno 3) que un actor es un instrumento de un director y de un guionista.
Y hasta aquí he llegado.




miércoles, enero 12, 2005

Para muestra un botón

Recomiendo leer antes el post anterior...
Lo que escribo a continuación es un poema de Luis Alberto de Cuenca que forma parte del libro que os he mencionado anteriormente "Poesía para los que leen prosa". Aunque no es mío, le dedico el poema a Rubén porque sé que si muestras un poco de atención (y no te dedicas a leer dos palabras de cada cinco) lo vas a entender perfectamente e incluso podrías sentirse identificado con partes de la poesía y así dejar de darme la coña con que no entiendes lo que publico en mi blog, no si antes recordarte que me gusta que me des la coña si no entiendes algo (reconozco que a veces soy bastante incomprensible).
EL DESAYUNO
Me gusta cuando dices tonterías
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gusta más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desyuno".

Poesía

Tal y como hoy le he dicho a Miguel Ángel (que sí ha leído mi post: las noticias vuelan), que ayer estuviera prosaica no quiere decir necesariamente que hoy también tenga que estarlo.
Hoy, la Providencia, el azar o el destino (cada cual que elija la opción que más le guste) me ha puesto en el camino el libro: "Poesía para los que leen prosa" de Miguel Munárriz (Ed. Visor). Es un gusto poder encontrar libros que te devuelven la fe en la poesía como instrumento insustituible en la expresión del ser humano, y a la vez, como algo tan sencillo, tan de todos los días...
Me he terminado el libro hoy mismo (no en balde, mi querido Raúl dice que yo no leo libros, que en realidad me los como). Tiene poemas mejores y poemas peores. Algunos más facilitos y otros más crípticos. Merece la pena porque mientras se lee, se percibe el afán divulgativo de la recopilación hecha por este autor y de sus propios textos.
Mi conclusión: acercar la poesía a la gente (la poesía de verdad, no la barata, no la cutre, no la de quien se cree lo más por esribir algo que no entiende ni él mismo) no es tan difícil, lo difícil consiste en que la gente se acerque a ella.

Por último quisiera contaros una anécdota que aparece en el libro, cuando se refiere a aquella poesía que nos cuesta más entender:
Una vez una señora viendo un cuadro de Picasso exclamó horrorizada: "parece chino". A esto Picasso respondió: "señora, el chino también se aprende".

lunes, enero 10, 2005

Prosa

A lo mejor Miguel Ángel Vázquez me mataría si leyera esto, pero como no suele leer mi blog, me voy a permitir escribirlo. Allá voy: la vida no es poesía, ni es prosa, es simplemente (ahí es nada) vida. Otra cosa es que se la pueda mirar (a la vida) desde la mirada de la poesía o desde los ojos de la prosa y de esto es de lo que quiero hablar.
Hoy estoy prosaica, hoy no valen las metáforas, estoy cansada de blogs (como el mío) que se pierden en mares, aires y profundidades, a veces absurdas. Hoy me quiero encontrar sin dobleces, sin aristas que limar y sin círculos que cuadrar (mierda, estoy cayendo otra vez en la poesía). Hoy quiero llamar al pan pan y al vino vino.
Si hoy quiero decir jarrón, digo "jarrón" y no búcaro; y en lugar de colocarlo en el alféizar lo pongo encima del poyete. Hoy me miro al espejo y tengo pechos o tetas en lugar de senos o busto, tengo pelo y no cabello, tengo dos ojos que, ni son luceros, ni brillan a la luz de la luna.
Entonces Miguel Ángel diría: la poesía también es cotidiana. Y yo contestaría: eso díselo a Benedetti porque es uno de los pocos a los que le sale.

Aviso de antemano, las dos últimas líneas de este post (las que vienen debajo de este párrafo), son sólo para valientes o inconscientes, con afán o tentación por rallarse. Así que si te aburres,y/o tienes tanto tiempo libre como yo, adelante.

P.D. Soy consciente de que hay metáforas en este pequeño textito, pero he procurado que resultasen prosaicas. A lo mejor estoy cayendo en un tremenda paradoja...

martes, enero 04, 2005

Manzanas

Émile y Paul se conocieron en el colegio. Al contrario que Paul, Émile no lo pasaba nada bien en el recreo, todos los niños se burlaban de él. Hasta tal punto la tomaron con Émile, que un día le pegaron. Mientras se sucedían los golpes, Émile lloraba, no por el daño sufrido en su cuerpecito sino porque cada vez que lo golpeaban era como si le hicieran más pequeño, más inútil de lo que creía ser.
-Y ahora viene otro más a pegarme, no, ¡no más por favor!.
Pero aquel niño no iba a pegarle. Paul se metió en medio y, sin saber cómo, consiguió parar aquella macabra diversión.
Al día siguiente, Émile no pudo por menos que regalarle una cesta de manzanas a aquel niño, convertido en su superhéroe particular. Paul las recibió y le dio un "gracias" neutro, propio de cualquiera quien se quiere mostrar invulnerable, pero que escondía una sincera emoción.
Desde entonces fueron amigos.

Ahora os invito a que, si no los habéis visto, busquéis en google algunos bodegones de Paul Cézanne y descubráis qué es lo que tienen en común muchos de ellos.

Hubiera sido bonito decir que su amistad fue para siempre, pero estas historias (como casi todas) nunca son tan bonitas como parecen.

Ahora busca alguna reseña de la obra "L'Oeuvre" de Émile Zola.


 
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