de la cabeza a la red

jueves, mayo 19, 2005

Tocando todas las teclas

Un hombre vestido de frack aparece de repente. No sabe (o no recuerda) (¿o es lo mismo?) hablar, sólo sabe pintar, y tocar el piano.
Estoy segura de que todo esto tiene una explicación científica. Probablemente el tipo se dio un golpe en la cabeza, un sufrió un shock provocado por alguna circunstancia, o tiene una enfermedad, yo qué sé.
En cualquier caso, y antes de que Hollywood acabe sus guiones acerca del tema -para que no me puedan acusar de plagio- me gustaría pensar que este hombre un día tuvo que elegir entre hablar y tocar el piano, y eligió la segunda opción. A cualquiera le puede parecer una tontería elegir la segunda opción, sobre todo después de plantear la increíble hipótesis de que podemos manejar nuestra capacidad de memoria como el que formatea un disco duro.
Pues bien, aún teniendo en cuenta que se trata de ficción, me gustaría pensar que este pianista optó por la música porque descubrió que para él era la forma más efectiva de comunicación, y no porque (me aventuro a decir) tuviese problemas en el habla, sino porque todo lo que quería expresar, lo podía expresar con la percusión de sus dedos sobre unas teclas negras y blancas que a su vez se conectan a un macillo que a su vez percute una cuerda dentro de una caja de resonancia de madera.

lunes, mayo 02, 2005

Consulta

-Ayúdeme doctor, estoy desesperada, no sé qué hacer.
-Señorita, primero tranquilícese, respire hondo y cuente qué es lo que le sucede exactamente.
Paloma duda, tiembla, mira a su alrededor esperando buscar respuesta en el mobiliario de la consulta y susurrando responde- Cine.
-Perdón señorita, no la oigo.
-Pues preste atención porque sólo lo voy a repetir una vez más.
-¿ha dicho cine?
-shhhh, baje la voz, por favor.
El doctor un tanto desconcertado responde que una enfermedad tiene que ser propia del ser humano o haber aparecido dentro de él, ya sea en un órgano, en un tejido, en la conducta... y que el cine es algo externo al ser humano.
Algo alterada, Paloma responde- ¿y los virus? ¿y las bacterias? Por favor, ¿usted dónde se licenció?
-En cualquier caso, las bacterias y los virus penetran en el interior del organismo para luego afectar algún tejido concreto, y en algunos casos extenderse por todo el cuerpo.
-Efectivamente, me está dando usted la razón: ha entrado (no se atreve a volver a mencionar el nombre de su enfermedad) por los ojos, por los oídos, y se ha extendido en poco tiempo desde el entendimiento hasta colonizar mi conducta.
-¿y cuáles son sus síntomas?
-Se trata de miedos, inseguridades, frustraciones, tener todo el día el látigo detrás para flagelarse, convertir historias reales en ficción, convertir la ficción en historias reales, aspirar a una vida pobre económicamente hablando, y bastante solitaria, y en cualquier caso, tener siempre detrás la sombra del fracaso, incluso antes de empezar. ¿Qué me recomienda, doctor? ¿qué puedo hacer?
-Creo que su problema no tiene cura conocida. No obstante para mitigar su dolor creo que tiene dos alternativas: olvidarse del cine para siempre, contemplarlo desde la barrera, hacer de él un mero instrumento para su entretenimiento; o puede asumir su enfermedad, de hecho, puede enriquecerla, cultivarla. Si decide aceptar la segunda opción tendrá que asistir al cine varias veces por semana, deberá escribir y leer todos los días, formarse, crecer y ya no volverá a ser la misma.
-Ya no soy la misma.
 
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