de la cabeza a la red

domingo, julio 31, 2005

De pequeña

De pequeña ya era demasiado mayor. Me gustaba hablar de política con los mayores cuando sólo era capaz de reconocer a los partidos por los logotipos que aparecían en sus carteles. Era capaz de nombrar más de tres óperas de Verdi y palabras como "incongruencia" formaban parte de mi vocabulario.
De pequeña no entendía qué era lo atractivo de jugar con barbies (como mucho les hacía trajes o les cortaba el pelo). De pequeña los padres de Rebeca me preguntaban el significado de algunos términos antes de buscarlos en el diccionario o en la enciclopedia, la abuela de José Víctor siempre le decía que tenía que aprender de mí, y la madre de María se alegraba de que al menos hubiese una niña (yo) de cuya boca no saliesen las burradas que proferían su hija y los demás.
De pequeña, bajaba más tarde a jugar a la calle porque tenía que quedarme tocando el piano y solía subir a casa antes que los demás porque, a diferencia de ellos, mis padres solían estar en casa esperándome.
De pequeña me gustaban los crucigramas y las novelas de Agatha Christie.

Luego los demás fueron creciendo y yo decidí ralentizarme.
Aún no sé si lo conseguí o no.
Ni siquiera sé si intentarlo fue buena idea.
De vez en cuando se me escapa alguna palabra que hace que mis amigos arqueen las cejas y me hagan volver al mundo real. Pero al menos soy capaz de mantener una conversación completamente intrascendente y me sé entero el baile de Antes muerta que sencilla y es que, en ocasiones, de mayor me gustaría tener la oportunidad de volver a ser pequeña.

jueves, julio 21, 2005

Vista desde fuera

Vista desde fuera me caigo mejor, o me conozco menos, o ambas cosas, lo cual no supone ningún mérito. Parezco serena, agradable, tímida. Así, con la cabeza agachada me da la sensación de que aún hay cosas que me dan vergüenza. Vista desde fuera soy unas gafas gigantes, dos trencitas, una media sonrisa y un flequillo que sólo sabe ser muy corto o muy largo.
Desde fuera soy una espectadora de mí misma: de la foto a mí, de mí a la foto, de la foto a la foto...de mí a mí.
Y me acuerdo del principio de Heisenberg(el que dice que el observador, por el mero hecho de observar, modifica lo observado), y me olvido de haber visto barrio sésamo porque empiezo a confundir dentro y fuera...

Gracias a Belén, la verdadera observadora/fotógrafa
 
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