de la cabeza a la red

sábado, octubre 29, 2005

Novedades prosaicas

Según el diccionario etimológico de Joan Corominas, "trabajo" viene del latín "tripalium", especie de cepo o instrumento de tortura; . Así, por ejemplo, Los trabajos de Persiles y Segismunda de Cervantes, en realidad quiere decir Las penas de Persiles y Segismunda.
Bien.
El lunes ¿abandono? mi vida burguesa, y me uno al más común de los proletariados: el de los estudiantes que encuentran un trabajo, que parece no tener nada que ver con aquello a lo que quieren dedicarse en el futuro, pero que aceptan porque siempre les puede abrir alguna puerta, o más bien, una trampilla para su incierto futuro laboral.
Estoy contenta, tengo ganas de empezar e incertidumbre por ver cómo se va desarrollando todo. Soy algo así como una pija de excursión por Villaverde. No en vano, Rebeca me llama la pija progre y probable y desgraciadamente tiene algo de razón.
Ahora sólo quiero que me felicitéis porque ya tendréis tiempo de ir dándome el pésame cuando se avecinen los exámenes, los trabajos para la facultad, el corto que tengo que grabar, todas las actividades del centro, mi cargo como rrpp de la comunidad, mi suplencia en el consejo pastoral por parte de la comunidad, mi incursión radiofónica, mis amigos, mi familia, mi vida social, yo misma etc etc etc etc

¿estrés? No, gracias, hace años que no uso de eso.


Palabras para el blogcionario: estrés, trabajo y futuro

lunes, octubre 10, 2005

Un día a una hora

Odio los domingos por la tarde. Son un mal presagio, mucho peor que los lunes, precisamente porque los preceden.
Los domingos por la tarde siempre tengo la sensación de que hay un espejo invisible entre el cielo y el suelo que provoca que las nubes tengan exactamente el mismo gris que las baldosas.
Los domingos por la tarde siempre pienso que debería ir al cine, y nunca voy porque algo aún más triste que un domingo por la tarde es ir sola al cine un domingo por la tarde.
Los domingos por la tarde siempre echo de menos por la tarde en los que hago unos planes, los sábados por la noche, perfectos para llevar a cabo unos planes totalmente distintos e incluso los domingos por la mañana, en los que literalmente sueño con la continuación de esos planes.
Pero hoy, domingo, día de fiesta, la fiesta se acabó. Es entonces cuando me alegro de que den las doce de la noche.
Por fin es lunes.


Botítica: Dícese de la forma que ha adquirido mi tobillo, junto con mi pie y mi pierna los últimos diez días.

Nuevas palabras para el blogcionario: domingo, tarde y odio.
 
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