de la cabeza a la red

miércoles, noviembre 30, 2005

A ustedes (que creo que no leen este blog)

La religión que ustedes y yo vivimos a veces no parece la misma. A veces me da la sensación de que a ustedes Dios no les hace felices, porque si así fuera, quizá no juzgarían tanto la vida de los demás. A veces me da la sensación de que ustedes nunca se cuestionan nada, que ustedes se siguen creyendo poseedores de una verdad absoluta no sólo dogmática, sino moral. A veces me da la sensación de que ustedes me obvian, no sólo a mí, sino a todos aquellos con los que se supone que comparten su fe, pero que optan por una vida distinta a la suya. A veces me da la sensación de que ustedes se creen parte de un club al que hay que entrar con unos determinados zapatos, cuando quien creó sus "estatutos", apenas iba con sandalias. A veces me da la sensación de que pretenden cansarnos, acabar con tod@s aquell@s que lo único que pretendemos es ser felices y no dar mucho la lata. A veces me da la sensación de que son plenamente conscientes de lo que nos duelen sus comentarios, del daño inconmensurable que siguen haciendo en aquellas mentes, y aquellos corazones que se sentían, y aún se sienten culpables por no medir con su rasero ni con ningún otro, salvo el del respeto, que, a veces, me da la sensación que es lo que a ustedes les falta. Pero, a veces, también, me da la sensación de que ustedes son completamente indiferentes a las heridas que provocan.
A veces me da la sensación de que "a veces" cada día se parece más a "casi siempre", y de que "sensación" hace lo propio con "hecho constatable".
Por favor, no os deis todos por aludidos, que nos conocemos, y que precísamente os molestáis por palabras que no van hacia vosotros (a vosotros nunca os trataría de usted). Tampoco pretendo ofender a nadie, y si alguno de ustedes lee esto, que sepa que lo único que planteo es lo que siento, algo sobre lo que reflexionar, y que no pretendo imponerles nada (Dios me libre...)


Palabras para el blogcionario: usted, sensación, ofender, herida.

martes, noviembre 29, 2005

¿

¿Qué hacer cuando no hay palabras?¿Qué escribir?¿Qué decir?¿Qué sucede cuando el sensamiento o el pentimiento fluye y una no es capaz de expresarlo con palabras?¿Qué se pregunta una cuando no es capaz de formular nada más allá de la primera interrogación?¿Qué hace una con todas las palabras que existen?¿Dónde cabe lo inefable?¿Dónde lo guardo?¿Cómo lo enseño?¿A quién?
Quizá podría llegar a saber cuántas palabras tiene el diccionario de la RAE. A esas les sumaría aquellas que utilizo normalmente y que no están catalogadas por la academia, y así obtendría el número de todos aquellos conjuntos de letras con significado y significante que ahora mismo no me sirven para expresarme.

Es relativamente fácil definir las palabras, pero a veces es realmente complicado definir con ellas.



Palabras para el blogcionario: palabra, sensamiento, pentimiento, definir,(y para los valientes) "¿" (sí, sé que no es una palabra, pero, a veces, es como si lo fuera...)

lunes, noviembre 28, 2005

Un calor tan cercano

A lo mejor Maruja Torres me puede denunciar por esto. Me da igual. Siempre he querido escribir este fragmento de uno de sus libros aquí, y creo que este es el momento adecuado, así que ahí va:
Hay un principio para cada episodio de la vida, como hay un final, pero nadie es capaz de reconocerlo cuando se presenta porque vivir consiste en perder a menudo, ganar de vez en cuando, pero casi nunca en saber. Amamos sin razones, y sin razones, también, caemos en la indiferencia. Partimos creyendo que la despedida ha sido consumada, para descubrir que el adiós aún sigue ahí, lento y desgarrador, inexplicable. Con igual falta de pericia confundimos la nostalgia por un sentimiento con el sentimiento mismo, y arrastramos durante más tiempo del necesario a difuntos que piden a gritos que se les eche tierra encima. No creo que el conocimiento acerca de lo que uno siente mitigue el dolor o intensifique el goce. Más bien al contrario, porque aleja del que sufre la esperanza e introduce en la felicidad el germen de la duda. Pero algo te da: la posibilidad de renacer entre las ruinas.

Palabras para el blogcionario: principio, espisodio, grito, conocimiento y ruinas

lunes, noviembre 21, 2005

El aborto de una nación

No se me asusten, queridos. No me he enganchado ni a Jiménez Losantos (aún valoro la poca cordura que me queda), ni a su opinión acerca del estatut. Qué gran personaje: Jiménez Losantos. Podría escribir sobre él folios y folios, sobre cómo mi madre se levanta con él por las mañanas (escuchando la radio, para los malpensados), sobre cómo yo me estoy planteando despertarme con él susurrándome desde su emisora para así saltar antes de la cama, pero, en fin, tengo cosas no sé si más interesantes, pero sí mejores de las que hablar.
El nacimiento de una nación es, para muchos, la obra cumbre de David W. Griffith y la película con la que se inaugura el cine como industria, prácticamente tal y como lo conocemos hoy. Además de esto, muchos la consideran una película tremendamente racista, y le atribuyen la creación del KKK.
Yo no tengo una opinión porque, "francamente" (jué, como estoy hoy citando a la derecha) nunca la he visto entera. Creo que nunca he pasado de los diez primeros minutos. Y por ahora no quiero ver más. En clase han intentado ponérmela muchas veces, pero siempre me he escapado (la última, la semana pasada: gracias Miguel Ángel por acudir al rescate).
Se supone que si uno no ha visto El nacimiento de una nación, uno no está preparado para ser un buen profesional de la comunicación audiovisual, se supone que a uno le pueden empezar a salir sarpullidos si no sabe que el actor que hace del asesino del Licoln es Raoul Walsh, se supone que si a uno no se le caen las bragas o los calzoncillos viendo la película, uno está condenado a que su trabajo más cercano al cine sea el de taquillero (con todos mis respetos a la profesión, sobre todo a la taquillera de los renoir, que me sigue dejando utilizar el carné joven después de llevar dos años caducado y que cuando voy me sonríe y me dice: esta es la última, para la próxima te lo renuevas) .
Se suponen tantas cosas, tantas cosas se dan por hecho, que yo me he encabezonado, y voy a tratar, por todos los medios de no ver El nacimiento de una nación al menos este curso. Quizá el año que viene la vea como despedida de estos cinco años de ¿estudios?.
¿Lo conseguiré teniendo que entregar un trabajo en dos semanas cuyo título es El nacimiento de una nación: un doble alumbramiento?
Yo creo que sí


Palabras para el blogcionario: nacimiento, cabezota, suposición, cine, estudios.


Pd: me encantan estos post en los que me dedico a tirar por tierra toda la filosofía barata que utilizo en otros.

miércoles, noviembre 16, 2005

...

Cuando me satura que la edad
sea inversamente proporcional a la estatura
cuando intento pensar que una cura
puede dañar más que una enfermedad.

Cuando me conecto a la realidad,
de condicional a imperativo
cuando aquello más reactivo
es lo que disfrazo de impersonal.

Cuando sólo pierdo la cabeza en bits,
y los nervios en analógico.
Cuando la paciencia es premura

cuando hago como que no pienso en ti
pienso, aunque no parezca lógico:
no quiero ser tus puntos de sutura

miércoles, noviembre 09, 2005

Ja

La nostalgia suele ser un tren de ida
sólo con vagones de tercera
que avanza por mitad de la acera
de mis callejones sin salida.
La nostalgia echa humo por mi boca
traquetea con el son de mis dedos
me arrastra de la cama por los pelos
me invita a imitarme, y se equivoca.
La nostalgia es tan puta que envenena
todo lo que la vida no me ha dado
y me lo sirve siempre en plato frío
Me condena a ser libre y me encadena
a la bulimia en cada bocado,
para matarme de hambre y de hastío.

Ya sé que Hijos de la ira, en comparación con esto, puede parecer una canción de cuna (que me perdone Dámaso Alonso por la comparación).
Ahora me río de lo que escribí. Por eso lo publico.
Ahora empiezo a no echar de menos aquello que no tuve ¿será porque empiezo a tenerlo?

Palabras para el blogcionario: reír, bocado, pregunta
 
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